El anhelado sueño americano se convierte en pesadilla cuando las mujeres salen de su país, en su mayoría pensando en poder brindar una mejor calidad de vida a sus hijos, pero se enfrentan a salvas, extorsiones, hambre, cambios de clima, acoso y violación sexual, enfermedades e infinidad de peligros.

En el marco de la conmemoración del Día de la Mujer, migrantes compartieron cómo fue su travesía, su sueño y cómo se visualizan dentro de Estados Unidos.

“Salí de mi país buscando un mejor futuro para mi familia, pasamos la selva, nos robaron, hemos adosado muchas necesidades, hambre”, contó Génesis Bracho.

Su única meta es trabajar y conseguir un mejor futuro para su familia que dejó en su país, salió de su lugar de origen por la pobreza, pues no le alcanzaba ni para comer.

Ella había emigrado de Venezuela a Colombia, donde trabajaba al lado de su marido en una cantina, ahora solo espera cualquier empleo en Estados Unidos que le genere ingreso.

A las mujeres venezolanas le dijo: “De mi parte no migren hasta acá, es muy duro, nosotros ya tenemos tres meses de travesía, ha sido muy fuerte”.

Jessica Mondragón de Ecuador, ella salió de su país con dos niños, uno de cinco y otro de un año de edad, la delincuencia e inseguridad la hicieron huir y exponer a sus hijos en la travesía hasta esta frontera.

“El ecuatoriano ya no puede estar allá, valió la pena todo lo que pasamos, si Dios nos permitió llegar hasta aquí es que nos tiene preparado algo del otro lado”, contó la ecuatoriana.

Lo que espera encontrar en Estados Unidos, es lo que no hay en su país, que es seguridad y calidad de vida para sus hijos.

“Quiero trabajar en lo que Dios me ponga, yo era comerciante de mariscos y enfermera, espero conseguir un buen empleo”,

Su mensaje a otras mujeres migrantes fue “Den gracias a Dios, a él le debemos toda la gloria y será él quien les permita llegar hasta aquí”.