Yasmín Esquivel, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desde 2019, empuja, sí, la reforma constitucional al Poder Judicial de la Federación, pero en la que se asiente un legado de ellos, de los ministros y de quienes cargan en sus hombros la enorme responsabilidad de impartir justicia: garantizar que el acceso a la justicia no margine al poblado más pobre, que esto sea con jueces de excelencia y votados por el conocimiento popular, por la legitimidad social.

El camino a esa realidad necesita hoy de la construcción de un diálogo que no se puede esquivar. Un diálogo del Poder Judicial con el Poder Legislativo.

En entrevista con Crónica, Yasmín Esquivel Mossa (Ciudad de México, 1963), exmagistrada presidenta del Tribunal de Justicia Administrativa de la capital del país de 2012-2019, tiene un eje por el cual transitar hacia la Carta Magna con una línea de tiempo que posiblemente abarque hasta 15 años para alcanzar la materialización de esta reforma de gran calado.

Y así lo detalla en silenciosa oficina en el tercer piso del máximo tribunal del país. Va con prisa, como la reforma que anhela el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero ella por la agenda del día. Sobre la iniciativa se ha dado el tiempo para presentar propuestas que vayan a un eventual dictamen.

“Es importantísimo hoy la construcción de un diálogo con el Legislativo, que es el que está dictaminando la reforma al Poder Judicial. Es fundamental. Y esta construcción se debe dar de manera inmediata, a la brevedad y de manera efectiva. Lamentablemente, hoy no tenemos ese diálogo. Se está empezando a construir con los foros nacionales, o con “Los Diálogos Nacionales”, que está haciendo la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, que preside Juan Ramiro Robledo. Se dio un primer encuentro el 1 de febrero. Ahí yo planteé siete puntos clave de la reforma. Estos siete puntos destacan que sí haya elección popular de jueces y magistrados, pero sólo de aquellas vacantes, es decir, que esta sustitución sea progresiva, que cada tres años haya elección de las vacantes para que estos nuevos jueces, que además de que gocen de la excelencia, se sepa que tienen conocimiento para ser juzgadores, y por lo que también tengan el respaldo popular. Entonces, serían jueces de excelencia con legitimidad social”, hace énfasis la ministra en lo que es la carrera judicial.