Para Javier Willy, Ricardo Villa y Tito De Llano, integrantes del grupo ochentero Micro chips, fue muy satisfactorio promover el rock entre las generaciones más jóvenes de los años 80, pues trataban de hacer las canciones divertidas y elocuentes.

“En los 80 fue lo más sonado, sobre todo en México, somos un país muy rockero”, comentó Tito en entrevista con El Sol de México, otorgada con motivo del 35 aniversario de su disco “Niños eléctricos”.

“Nosotros al hacer el crossover entre el pop y el rock, nos hizo abrirle a muchas generaciones esa parte de que supieran qué era el rock, y defendernos con música y guitarras”, agregó.

La agrupación originaria de Torreón, Coahuila, inició su carrera en 1986 por una iniciativa de Daniel y Javier Willy, bajo el nombre de Explotion. Más tarde se sumó el guitarrista Ricardo Villa, con quien realizaron diversas presentaciones locales, incluyendo un estadio de beisbol, donde reunieron a 14 mil personas.

El último en entrar a las filas de la banda fue Jay de la Cueva, famoso por pertenecer a otras agrupaciones como Moderatto y Fobia, que en aquel entonces tenía tan sólo ocho años de edad.

Ricardo, quien en años recientes también forma parte de la banda de metal Murc13lago, opinó que desde esos inicios supieron que cada quien encuentra en la música un modo de expresión, y ese sentimiento lo han mantenido hasta la fecha.

“Me ayuda a despertar cierta energía que tengo guardada, el rock me ayuda a desahogarme y sacar esa energía en el gimnasio. Para mí es todo, Kiss fue el culpable, es como una terapia para mí, cualquiera situación”, comentó.

Javier agregó que además el rock saca lo mejor de las personas, al elevar sus ánimos hasta lo más alto. “Más allá de tus oídos te llega al cerebro, al corazón y tu alma, y te hace comportarte de una manera enérgica y positiva”.

SU DISCO DE ANIVERSARIO

Para conmemorar el aniversario de “Niños eléctricos”, la agrupación lanzará una reedición que incluye tres temas inéditos, entre los que se encuentra uno titulado “Rock queremos”, el primero que grabaron en su carrera, y fue regrabado para esta ocasión.

“Antes del álbum grabamos ese tema como una prueba, porque la disquera dudaba si tocábamos. Asignaron un presupuesto para grabar una canción antes de la producción del disco, y esa canción decidimos volverla a grabar, lo hicimos entre diciembre y enero”, explicó Javier.

Originalmente lanzado en julio de 1988, en Magic Circus del Estado de México, dicho material alcanzó la categoría Disco de Oro, por sus altas ventas gracias a temas como “Angello” y “No quiero”. Además, su lanzamiento tuvo como padrino al músico argentino Miguel Mateos.